1 de febrero de 2013

SEO/BirdLife Hoy



En Adana, Turquía, 1988, durante el congreso internacional del ICBP (hoy BirdLife) con D. Francisco Bernis y su esposa Cristina Carro, miembros fundadores de SEO. 

En 1976 entré como socio en SEO. En aquellos momentos, su labor iba poco más allá del trabajo científico, el anillamiento y el seguimiento de algunos grupos de especies como las acuáticas o las aves migradoras. La conservación, a pesar de figurar en los estatutos, no era una prioridad salvo algunas actuaciones individuales como la carta del Profesor Bernis a Franco que salvó a Doñana de la desecación o la presencia en los primeros convenios de Ramsar. Los trabajos de investigación, desde luego, serían sin duda de importancia en posteriores actuaciones de conservación.
La conciencia de que las aves eran un magnífico instrumento para la conservación fue abriéndose paso con el tiempo y al calor de los movimientos democráticos de los años 70 que permitieron la creación de asociaciones con un fuerte apoyo y libertad de expresión. SEO dejó de ser un instrumento casi exclusivamente científico al darse cuenta sus miembros de que poseían un apoyo social en aumento y una base científica con la que respaldar sus acciones de conservación.
SEO creció extendiendo sus actividades a campos como la educación, tan importante para concienciar a los ciudadanos, o la presencia en los foros internacionales, pero sin olvidar que su credibilidad se basa en su capacidad de ofrecer datos fiables a las administraciones y a los organismos europeos.
SEO es hoy día una de las organizaciones más respetadas dentro de la federación BirdLife y su trabajo se extiende a otros países donde la ayuda internacional es más necesaria como Marruecos o las naciones sudamericanas. El trabajo de SEO ha sido usado como modelo por BirdLife para otros Partners.
Si hoy día podemos contar con una red de ZEPAS, es sobre todo gracias al trabajo de inventariación de Áreas Importantes llevado a cabo por SEO en los años 80. Si el estado español ha recibido serias reprimendas, incluso condenas, por parte de la UE en temas como la caza de migradoras o la destrucción de espacios naturales como la Bahía de Santoña, ha sido gracias a las denuncias perfectamente documentadas y apoyadas por SEO ante el tribunal de Luxemburgo.
SEO/BirdLife es hoy una entidad de gran peso en el ámbito de la conservación, pero también lo es en el ámbito científico al apoyar la investigación con fondos europeos o privados, al proporcionar un medio como ARDEOLA para difundir los resultados, o al ofrecer un foro como el Congreso bianual de Ornitología.
Los aspectos lúdicos de la ornitología, la observación de aves,  no han sido desatendidos en estos años, pero es muy cierto que sin la inmensa labor de SEO en el campo de la conservación los aficionados al “birdwatching” contarían con muchos menos espacios para practicarla y quizá con alguna especie menos.
Si hablamos de honestidad, SEO/BirdLIfe, como ONG, cumple todos los requisitos establecidos por la fundación Lealtad y sus cuentas son objeto de una escrupulosa auditoría independiente por una de las más rigurosas empresas de este ámbito. La plantilla de SEO/BirdLife es una de las mejor preparadas y sus sistemas de control de presupuestos y gastos y de gestión de proyectos se están tomando como modelo para otras organizaciones e incluso sectores de la Administración. SEO es una de los pocas ONGs que está consiguiendo sortear la crisis manteniendo la eficacia de sus actuaciones en conservación.
Por otro lado, el socio de SEO es probablemente uno de los mejor atendidos por una ONG española al contar con programas formativos (cursos, publicaciones divulgativas y técnicas, club infantil, etc.), recreativas (excursiones, ferias, actos culturales, etc.), y participativas (voluntariado, trabajos colectivos), y tiene vías directas de comunicación con la oficina y la Junta Directiva. SEO está consiguiendo que la ornitología aficionada y la conservación se integren como hecho cultural y quienes la practican sean, cada vez menos, vistos como “éstos de los pajaritos”. 
Quizá alguno pueda añorar la época en la que yo llegué a SEO, una organización de poco más de 600 socios, muy divertida y sencilla, pero poco ambiciosa en el campo de la investigación y con escaso efecto en el de la conservación. Eso hoy día no es posible y no lo es, entre otras cosas, porque si hemos pasado de 600 socios a cerca de 12.000 ha sido gracias a este esfuerzo colectivo por poner a la organización entre las principales de Europa. La administración española y la comunitaria nos miran hoy con respeto y nuestra opinión cuenta. No es tiempo de dar marcha atrás, ni de añoranzas, salvo para sentirnos orgullosos de nuestro pasado y nuestro presente.

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